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Gerald Manley Hopkins | 28 de julio de 1844

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On ear and ear two noises too old to end
G. M. Hopkins

 

Yo soy la alondra que vio la luz última de Gerald Manley Hopkins: la que sobrevoló después el cielo ahogado de Dublín, teñido de la ceniza del puerto y de la fábrica. La que atravesó después los valles reverdecidos por el cauce y la lluvia perlada. La que se sumió en los campos de heno, iluminados por el oro del grano y la azada. La que hizo su nido, después, en la bóveda picoteada de estrellas, vecina del viento y de la noche.

Yo soy la alondra que lleva en sus alas la luz de los libres, de los jamás vencidos por la muerte. La que recuerda los nombres moteados del poeta y los esparce por el prado. La que se cierne sobre el río, confundido entre las gentes y su afán, estrellas entre la brizna y el florecimiento.

Yo soy, errada pero cierta, la alondra peregrina de la orilla, la que amanece en la ola y se posa en la orla de blancura, la que clara, acaso confundida, se avecina al mar para acercarse a la hondura, al todo, al final. Yo soy, tan feliz, la alondra que Gerald Manley Hopkins sueña antes de suspirar.

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La vida de Gerald Manley Hopkins (1844-1889) es la de su poesía, sus incrustaciones de pedrería sobre el lecho –firme como la tierra– de su creencia en la belleza, en la bondad, en la verdad que él atribuye al Creador. Junto con James Joyce es una de las más vastas contribuciones, queridas o no, de la Compañía de Jesús a la literatura en lengua inglesa. El transcurso de su escritura es una suerte de ara donde imaginería y métrica dispensan una experiencia difícilmente traducible: cualquier traducción de su obra, de hecho, corre el inmenso riesgo de ser un pastiche.

Entre las que proponemos para un mejor conocimiento del poeta figuran estas:

Prosa

La prosa de G. M. Hopkins

Poesía

Poemas de G. M. Hopkins

Mención aparte merece un poema que envuelve su vuelo narrativo, su anécdota, en el hermoso engaste de Hopkins:

El naufragio del Deutschland

Hay un artículo de Luis Cernuda, en su exilio de México, sobre este creador del lenguaje poético:

Cernuda sobre Hopkins

La cantautora Natalie Merchant ha puesto más música aún a una balada de Hopkins, enésimo intento de explicar a un niño lo mudable del ciclo de la vida: