contema sesenta

En la llaga del árbol vive el tiempo. Es la desolación del ocre, el palacio del olvido, el atardecido jardín del desecho, donde la luz se agolpa en un saco de sombra. Concéntricos, interiores, los círculos no están o circundan tan solo la ausencia. Un pabellón de envases y excrementos, una nube de cabellos y de piedras ordenan el paisaje secreto. Allí está todo y nada. Partículas del origen y constelaciones del destino.

Alguien dejó aquí, atadas a la incertidumbre, las herramientas del deshacer, la tarea lenta y silenciosa del destiempo, la jaula de lo imposible. Somos los escribanos de este hueco, llenamos a precios irrazonables la podredumbre y el vacío. En tanto nos decidimos, somos. Fuera, los brotes, el crecimiento, la prisa. Y hay como un zumbido que llega del viento recordando, muy torpe, el canto de los pájaros.

 

© félix molina, 2018, del texto y la ilustración.

 

 

Nota:
Este es el contema cero de la tercera serie. Para quien quiera saber de esta experiencia entre la escritura y la fotografía, están a su disposición las dos primeras series, ya publicadas, en la sección Baúl del aire del blog. Con algo de retraso respecto a lo planeado (por causas nada ajenas a mi voluntad), llega este contema de la nueva serie, al que seguirán en los próximos meses otros veintinueve más, hasta completar una nueva ramificación.

 

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