Contra Wagner | Ensemble Sistema Tango / Proyecto Lorca

Imagen

¿Has escuchado alguna vez un concierto contra un compositor?  Éste se presentaba así en el ilustrativo programa de mano, con preciosas letras de palo seco blanco sobre tapiz rojo. Pero hay que saber leer bien hasta las preposiciones, y contra –como dice el director artístico de esta iniciativa, Pedro G. Romero – quiere decir aquí vuelto hacía (o pegaíto a, como diría alguna letrilla flamenca).

Una pequeña trampa de seducción lingüística que revela, sin embargo, la intención que engarza todo el diseño de este proyecto artístico, que tomó la forma de apetecible espectáculo musical en una de las últimas veladas del verano. Quienes se la dieron fueron un grupo o ensemble de músicos (Tomás de Perrate, cante; Juan M. Jiménez, saxos; Daniel B. Marente, piano; Antonio Moreno, percusión; y el director artístico) que hacen de su oficio un arte consumado, tanto que se permiten articular un delicioso juguete musical, regalo al parecer del VIII Congreso de la Federación de Asociaciones de Germanistas en España, dentro de una serie de conciertos con los que se celebra el Bicentenario de Richard Wagner.

banda

En España no se juega con la música. Con ello quiero decir que existe por aquí la mala costumbre de considerar la música escrita –digamos– entre los siglos XVI y XX como necesariamente seria. Y la música, como cualquier instrumento de cultura, admite justo lo que quienes la recibimos admitimos de ella: conocimiento, emoción, diálogo entre culturas muy diversas. También –y sobre todo- diversión. Elucidar la realidad de que la música (como El Quijote) puede ser divertida ha sido incluso el objeto de programas radiofónicos con emisiones centenarias, como es el caso de “Clásicos populares”, lo que habla a las claras de este punto.

Sin embargo, este trabajo está muy adelantado en otras ubicaciones. Baremboin, el pianista clásico, sacó hace unos años un compacto donde desgranaba con un particular estilo las mejores esencias del arrabalero tango y el singular Uri Caine tiene versiones  genuina y bellamente particulares de Bach, Mahler o el propio Wagner, algunas incluso con un amable matiz paródico.  Es el espíritu por ejemplo de los famosos Proms (http://youtu.be/zUCsmhQk4L0), conciertos británicos para escuchar de pie –qué falta hace aquí esto- o el bromista epílogo que cada año nos llega con el vienés Concierto de Año Nuevo.

Este concierto reúne mucho de ese espíritu, a propósito de una vieja querella entre el filósofo Nietzsche y Wagner, lo que es, al fin y al cabo, no más que una excusa para un mestizaje de realidades culturales muy diversas pero con afinidades electrizantes, muy subyugantes. Y toques de humor aunténticamente hilarantes, como la inclusión de la cuña publicitaria de un cucarachicida en plena efusión lírica de Perrate.

CIMG0646concopymicro

El cantaor Tomás de Perrate desempeña así a la perfección su papel desacralizador, con su vibrante voz subrayando el realismo de la propuesta, frente al colosalismo sin límites de Wagner –incluso en su versión camerística–, y el resto de intérpretes nos divierten sumando sus voces (y de paso la de otros músicos como Satie, Debussy, Stravinsky, Kurt Weill o poetas como Paul Celan), todos con gran acierto, perpetrando muy elegantemente siempre la música de Wagner -de belleza casi sin igual, por otra parte, como admiten los propios perpetradores.

Con su ingeniosa propuesta de cámara se unen a un repertorio de europeos que también incluyeron la cita o la abierta parodia en su música –el propio Mahler se presentaba como discípulo de Bruckner o Wagner pero gustaba de contraponer la solemnidad sin fisuras de sus tutti  con sones de un esperpento programático que parece anunciar lo que después serán las bandas sonoras cinematográficas: cencerros, fustas, platillazos de marchas militares…

Al final todos acabamos, más que nunca, contra Wagner. Hasta las campanas de un reloj que preside el patio porticado de la antigua Fábrica de Tabacos, hoy Rectorado de la Universidad Sevilla, parecían estar de acuerdo con los músicos para dejarse oír en medio de los atronadores y magistrales quejíos de Perrate –también en la grabación del Wagner e Venezia de Caine, en plena Plaza de San Marcos, el atento escuchante puede deleitarse con unas campanas que se unen a la fiesta musical, entre el bullicio veneciano http://youtu.be/axyaN8CcLG4.

En fin: felicidades. Y gratitud por este ejercicio majestuoso y a la vez entrañable de diálogo cultural, que tanto se venía echando en falta por aquí, a precios –por cierto– propios de quien lo que quiere es difundir, extenderse, alcanzar. Esto es la música. Esto es Europa.

Anuncios