Poéticas de laboratorio | Varios artistas

poelab

El híbrido es el fruto. Pero también la semilla. De lo diverso puede salir lo uno, pero con un carácter y una identidad compleja. El arte fue en sus inicios (esa es su etimología) poco más que una técnica, el eslabón que unía el arma –apenas disfrazada de cincel– con la estatua.

Poéticas de laboratorio (subtitulada Sobre prácticas artísticas de código abierto) es una exposición de instalaciones de cinco artistas cuya comisaria es Susana Serrano, y que permanecerá abierta hasta el 16 de noviembre de 2013, en el Centro de las Artes de Sevilla. Une la ciencia o la técnica con lo que es la mera creatividad del artista, plasmada en el objeto, en la estética no sólo de su extensión física, sino de su interacción, su potencialidad, la ley que rige su movimiento, o su vibración, o su luz…

Ciencia | técnica y arte | literatura no son realidades opuestas. O a lo mejor alguna vez fueron divergentes y resulta que ahora, en el dédalo de la potencialidad, de la infinitud poética que todo lo une, vuelven a estar unidos. Apollinaire, Guillermo de la Torre o Huidobro nos avecinaron la geometría en sus caligramas, a los que huíamos de los paralelepípedos. El Aleph mágico de Borges no existiría sin la formulación previa de varios teoremas  –o sólo se habría quedado en la ceremonial entrega de un alfajor santafecino por parte de un solterón acomplejadote. Julio Verne no se habría movido de las orillas del Loira sin todo el aparataje que lo azotaba en sus duermevelas. A la pereza inducida por la enfermedad, la reflexión y una curiosa mezcla de ensayo y narración homodiegética de Stephen Hawking debemos unos cuantos de mi cuerda el habernos enterado de los principios de la física cuántica.

Los artistas aquí convocados se valen de los materiales más diversos, artificiales o tomados de la vida natural, para transmitirnos la esencia de una ley. Pero bajo una forma, bajo un aspecto que visualiza y proyecta, llenando de meandros hacia el infinito la percepción misma del receptor.

bicicaramujo

Imperfeiçoes precisas, de Fernando Visockis , explora los efectos de la luz sobre las plantas; Reverb de Denise Alves  une las ideas del movimiento y el sonido; Entoa Zeros de Tiago Rubini se vale de un viejo disco duro y una polea para mover el mundo de la imaginación; Fotosynthétika de Paula Pin  nos sitúa en  la órbita de los biosensores, pero no para ser colocados en el pecho de un atleta, sino de una planta; Bicicaramujo de Filipe Borba, que es la instalación que más me llega, utiliza la rueda de la bicicleta para promover esa energía que el malévolo de Swift (otra vez la literatura y la ciencia juntitas) planeaba a base de biomasa infantil en su modesta proposición . Más benevolente, por fortuna, el comisariado de la exposición ha planteado una serie de actividades para los niños que se disfrutan en los mismos días de la exposición.

Del híbrido siempre sale lo diverso, lo nuevo. Esta exposición demuestra que lo creado surge siempre de la mezcla, y lo hace invitando al espectador a tomar parte en este básico re-descubrimiento, para que haga suya cada una de estas criaturas conjuradas, a medias, por la razón y por el sueño.

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