milgracias

Gracias mil a ese número de personas que, por amor a la lectura, a la escritura, al arte, se aproximaron a este rincón, hospitalario para todos los que hagan de la pasión por la creación y la interpretación artística y literaria al menos una isla en el tráfago de la vida. Nada pretendo más que lo que hago. Cuando me vestía hace poco más de mes y medio con traje de sueño, apenas podía adivinar que tras mi flexo se amontonaban unos dos mil ojos, pestañeando donde yo lo he hecho, cerrándose con emoción donde yo los cerré o frunciéndose para la risa, quién sabe. Dos verbos tengo claros: compartir y expresar. Reseñas de arte, de literatura, de cine, incluyendo lo que ya es la nueva y más completa forma de contar de nuestros días, el cómic.  Contemas, formas breves que circulan entre la arena de la prosa y el oleaje de la poesía. Un hato muy particular de cuentos que tejieron con alegría un abrigo para los peores momentos y ahora recuerdas con la brisa de lo que no termina de irse.  Y siempre con un ojo en lo que dice la calle, lo que nos cuentan sus palabras, sus pintadas, hasta sus silencios. Al final la calle siempre está ahí, detrás de las puertas que se abren.

Seguiremos, si no os molesta la pálida bombilla, con nuevas impresiones, con contemas recién sacados del baúl del aire, favoreciendo relatos (a los papeles pintados de Ribeyro se unirán olas de Paz, bromas de Chejov, conejitos de Cortázar, brumas de Kafka…)  y retratando recovecos callejeros, de hoy y de entonces. Y con más contenidos: una sección para bibliólogos, otra interactiva, montada sobre un apunte de Monterroso, toda una linkoteca muy singular… 

Os espero cuando todas las luces se apaguen y acaso sólo arda esa luminaria mínima, íntima, del disfrute, nimbada de la mejor de todas las fuerzas. La de la voluntad.

Feliz arte. Feliz literatura. Mil gracias.

Nos vemos aquí, o en facebook  y en twitter

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