Su esencia | Nosotros

IMG-20131224-WA0023a

No se trata de algún monólogo interior de mi querido Ulysses, por más que en su interior ha de monologar toda su historia, que es la nuestra. Tampoco es algún verso –con o sin muletas– de la flor de Vallejo que es su Trilce . Ni siquiera prodiga el agua que fluye de los pentámetros medidos por T. S. Eliot en su  Tierra baldía  –nunca nos fuera cruel su abril, florecido en un diciembre, primavera regada en todos los nacimientos posteriores.

Las huellas de Nanook el esquimal, amadas por Cernuda, jamás –como sus pasos– fueron para nosotros trazas de sal quebrando la heladura de la vida; la sangre del vampiro Nosferatu  mejor se nos hiciese –con su ejemplo– dulcemente feroz y compañera.

Un año veintidós de aquel siglo de antes, alado, claro de luz primera como estos, tuvo lugar, tal día como hoy, su nacimiento. Todas y todos hemos conocido una, a veces dos –qué suerte–, cunas de voz y pulso que acunaran otras cunas queridas. Pero son muy escasos, y afortunados sobre todo, los que en este mismo momento escriben un blog y aún (querido aún) disfrutan, al menos, de su presencia, en montaña de amor, en altura de empeño cada día.

Por eso hoy, abuela, tú –tú y la onda misma de tu amanecer, que es el nuestro– eres toda mi efemérides.

IMG-20131224-WA0023

Anuncios