coindetable  p. / Los malditos poetas

 

 

 

P  R  I  M  E  R  A  S     L  E  T  R  A  S

coralnegro

Sucedía en una eterna madrugada

donde ya no pensé más en los muertos.

Fue palabra a palabra que empezaba el aliento

que luego destrozaban sus palabras.

Más alta que paloma o que balada,

más fuerte que soneto o juramento,

su voz y sus rumores acordaban

los ojos con la sangre del momento.

Sus risas eran olas.

                                      Su silencio…

Éramos jóvenes, más jóvenes que el cuerpo,

pero mucho más viejos que las almas.

Coral negro ceñí, espuma amarga,

y le dije a la muerte: ven a vernos.

(c) félix molina, texto
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