Viejos contemas | Contemas nuevos

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La entrada que siga a esta ya mostrará el contema treinta, justo el primero de una segunda serie completa de este intento, a lo peor vano, de transitar por la prosa sin descabalgar del poema. Pero los contemas quieren ser también ramas, prolongación de algo que una vez intuimos y ya no dejamos de intuir, bajo el ala que nos sobrevuela o sobre su misma sombra –sí, esa que pisamos. Beben de muchos charcos que el potrillo cruel de la literatura dejó de lado para refrescarse con el manantial más puro de la poesía o el relato: la sinopsis, el prospecto, el anuncio, la coda. Significan, siempre, junto a una imagen a la que están atados como cualquiera de nosotros a un destino –o, para los incrédulos, quizás a una idea, puede que a un recuerdo, acaso a una proclama.

Convivirá esta nueva serie junto con la anterior, plantificada (espero que no moleste mucho) en el Baúl del aire, junto con las creaciones que han ido apareciendo expresamente, con entrada propia, en este rincón oscuro pero no alevoso. Ojo: además de la visita a través de cada enlace particular, puedes descargarte ya en esa sección del blog el archivo pdf que los contiene todos, comodidad que es premio a las lecturas fieles de este blog. Además, y puesto que son muy escasas las librerías donde se puede adquirir, aparecerá también a partir de ahora un enlace hacia la compra física del librito, justo en el redil de más abajo, donde este blog limita con vuestras inquietudes. Espero que sean muchas.

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De los nuevos contemas, poco puedo deciros: que se digan ellos mismos a lo largo de las semanas y los meses. Estarán ahí la soledad y el descubrimiento; la huida del tiempo y su regreso; el margen y la luz que lo nombra, junto al horizonte que más os guste. No pretendo nada más que lo que he pretendido. Ni una coma más. Pero tampoco menos.

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