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satieojos

Erik Satie | 17 de mayo de 1866

satie

 

¿Óigame? ¿Monsieur Satie?

Algo mejor: le escucho.

¿Y mis piezas? ¡Quiero mis piezas!

Pensé que era usted un hombre entero.

Soy un hombre enfadado, le encargué las piezas para mi ascensor nuevo, y usted me entrega Insultos, Tres piezas en forma de pera, Pensamientos penúltimos, Cosas vistas de derecha a izquierda sin gafas… ¿Qué es esto?

—Insultos, Tres piezas en forma de pera, Pensamientos penúltimos, Cosas vistas de derecha a izquierda, sin gafas… Sus piezas.

¿Le parece serio? ¿Cree que pueden escucharse en un ascensor?

¿El ascensor sube o baja?

¡Y qué más le da! Supongo que bajará y subirá como todos los ascensores…

Eso sí que no es serio.

Escúcheme de una vez: ¡quiero mis piezas, Monsieur!

Ahora, ahora le empiezo a oír…

¡Mis piezas, Monsieur!

¿Sus piezas o las de su ascensor?

¡Ambas!

¿Pero su ascensor no estaba ya montado? ¿No bajaba y subía?

¿Le parece digno, Monsieur: Embriones disecados, Cuartos fríos, Dos sueños nocturnos…? ¿Le parece adecuado, si cabe?

¿Tan pequeño es su ascensor? ¿No cabrán todas?

—Descripciones automáticas, Bocetos y requiebros de un gran muñeco de madera

Si lo desea puedo acortarlas. Admiten varios tamaños. Permiten varios formatos.

¡Me abruma usted, Monsieur Satie! ¡Quiero mis piezas! ¡Las piezas para mi ascensor!

No se sulfure, Monsieur Monsieur. Puedo pasarle los números de teléfono de un buen mecánico.

 

Erik Satie, compositor y pianista avant toute chouse, es un músico contemporáneo del nacimiento de los ascensores mecánicos y el teléfono. Sintió la música con tal intensidad como para carcajearse un poco con ella. En el fondo se adivina en él un alma tímida, totalmente capaz de emocionarse con lo escrito y cubrir esa debilidad con un título pomposamente paródico. La seudoparodia es precisamente la espiga en la que florece su minimalismo, una línea compositiva abierta a la ensoñación y a la transgresión a un mismo tiempo.  La experiencia es una forma de parálisis, dicen que decía. Y eso parece, porque aunque su mano lo ancle a aquellos tonos de un Liszt despeñándose por el piano, rodeado de una docena de condesas, su cerebro le hace ver, vislumbrar, otear otra música. La que viene. Hay que aprender a ver a lo lejos. A lo lejísimos, siguen diciendo que dijo.

Su música, dicen que también precursora de la música que accionan como un ambientador floral (ya será menos), puede leerse también en la incitación de Jarry, en el (de)formalismo magistral de un Queneau , en el detallismo exacerbado de Perec . Y en los propios títulos de su catálogo, que reproduzco para la sonrisa:

Gymnopédies,
Gnossiennes,
Je te veux,
Parade,
Socrate,
Relâche,
Vexations,
Embryons desséchés,
Première Gymnopédie: Lent et douloureux,
Gymnopedie No. 3,
Trois morceaux en forme de poire,
Sports et divertissements,
Le Fils des étoiles,
Danses gothiques,
Sonatine bureaucratique,
La belle excentrique,
Gymnopedie for piano No.1,
Nocturnes,
Le Fils des étoiles (Préludes),
Trois Gymnopedies (first movement),
Messe des pauvres,
Sonneries de la Rose+Croix,
Le Piccadilly (1904),
Avant-dernières pensées,
Uspud,
Jack in the Box,
Ogives,
Trois petites pièces montées,
J’avais un ami,
Heures séculaires et Instantanées,
Descriptions automatiques,
La Diva de l’Empire,
En habit de cheval,
Croquis et agaceries d’un gros bonhomme en bois,
Poudre d’or,
Second Gymnopédie,
Enfantillages pittoresques,
Menus Propos Enfantins,
The Dreamy Fish,
Choses vues à droite et à gauche (sans lunettes),
Fantaisie-valse (à mon ami J.P. Contamine de Latour),
Les pantins dansent,
Pièces froides No. 1, Airs à faire fuir,
Trois poèmes d’amour,
Deux rêveries nocturnes,
Danse de travers,
Ogive No. 1,
Ogive No.2,
Carnet d’esquisses et de croquis,
Trois morceaux en forme de poire : Manière de commencement,
Sarabande No. 2

Satie es un músico querido por la Red. Sus composiciones se reproducen una y otra vez, aquí y allá, con la efusión de un youtuber:

Satie a la altura de un youtuber…

Para amigos de lo menos escuchado y acaso más cierto de Satie, dejo un par de enlaces:

“Vejaciones” de Satie

Cinco nocturnos de Satie

Para quienes prefieran un sorbo más del Satie de siempre:

El Satie muy escuchado, casi oído…

Y un artículo muy oportuno, académico pero brillante, homenaje del conservatorio a un músico que terminó en el cabaret:

Yo me llamo Erik Satie, como todo el mundo

 

Y su ascensor, ¿sigue subiendo o ya baja?

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