contema treinta y seis

herrumbre

Antes o después, tú y yo seremos lo. No importa la conformación de nuestras ideas, tampoco qué hechos nos hayan aposentado en este momento peculiar que ahora se dispara por nuestras venas. Irremediablemente seremos lo. Ignoramos en boca de quién o cuándo, con qué motivo o desde qué óptica. Pero lo seremos.

Yo esta tarde cruzaba un páramo, medio asesinado por el vacío y, a la vez, por el firmamento de los pequeños símbolos que voy sorteando (restos de ramas, cristales, retama, afluentes minúsculos de los charcos…), asido a la bicicleta e interrogado por todos ellos hasta que la frente se ha hecho una pregunta más, en medio del paisaje.

Cada vez más próxima, una pareja y un niño, formando un retablo tradicional, vetusto y a un tiempo casi acariciado por mi ahora más inmediato, merodeaba la línea del horizonte; después la perpendicular de mi trayecto; finalmente la vecindad de la rueda.

En un punto, lo más finito posible, de mi camino y el de ellos estaba su necesidad de no pisar aquello que la luz de la tarde ya se encargaba de domeñar. Y yo que iba pasando,  junto a ellos, muy lentamente, como apagándome también con ese desierto crepuscular –mero objeto tal vez para ellos, peatones altivos de su caminar.

Entonces, ha sido: vosotros, sombras como de otro mundo pero finamente engarzadas en este, pura orfebrería de la desazón de esta noche incipiente, habéis rozado levemente la arquitectura mecánica de la bicicleta y, entre la rigidez metálica, amenazante, el hijo de vuestras sombras, insensato, ha querido enfrentarse a las sencillas astas del manillar –yo ya era solo acero y piernas. Se ha oído un cuidado del padre, como si todo el universo dependiera de ese grito.

Y luego, como envuelto en el celofán de la monotonía, mientras mi corazón se enharinaba de miseria, he podido escucharlo, muy claramente, rumoroso en la catarata de la rueda trasera, enredado en ella, insustancial y serio, nunca y estéril como este poema, jamás y huérfano como esta prosa:

Ya lo he visto.

 

(c) félix molina, del texto, y humberto, de la ilustración, “Herrumbre sobre una pieza”, 2016

 

Nota: Es el contema 6 de la segunda serie.

 

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