contema treinta y siete

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Lo peor no es la jaula. La jaula la podemos ver mejor cuando nos acuclillamos, somnolientos, y entonces la apreciamos en todos sus detalles. Están ahí: el holgado bebedero, con trazas de la comida que rebosó del pico. La urdimbre ensombrecida del jergón, improvisado por la lana que la niña fue depositando en uno de los rincones. Un ramillete de lechuga, comida nunca agradecida y mal digerida que se fue agolpando junto a la portezuela, colgando de ella misma. Las muy maduras manzanas de la piedad, asomando aquí y allá sus moratones, para delicia de los aburridos espectadores.

Lo peor no es la jaula. A veces un rayo de sol del estío la penetra y queda atravesada por un haz de luz que la prolonga casi, en su reducido espacio. La jaula es entonces la jaula y su esencia, la materia de la jaula y su idea, amontonada, manoseada urgentemente en el duermevela porque es la primera visión, colgante, del patio que nos duerme con su sombra, que nos va acariciando con su quietud hasta atravesar las primeras entrañas del sueño. Cuántas veces hemos sido también los habitantes etéreos, al borde del ronquido, de la jaula, los oscuros perpetradores de su ámbito jamás invadido por la libertad, los merodeadores inopinados de sus briznas pisoteadas y hasta picoteadas.

Lo peor no es la jaula. A veces, la rutina de la inconsciencia nos ha hecho mirar más allá del columpio silente, de la mole de cal atrapada entre los dientes de los barrotes, de la cómica piscina amortiguada entre los restos del pienso. Y entonces hemos visto, con nuestros propios ojos, quién sabe si despiertos o recién bañados por la pesadilla, la humilde cánula que es la pata del pájaro, nuestra pata, y el mínimo paseo entregado al horizonte de cartón-plástico, las plumas decisivas y quién sabe si últimas, el hilo –diminuto pero resistente– enlazado a la jaula y atado cual anilla a esa pata, y unido para siempre a la férula de metal, nuestra férula, entre la loncha enmohecida y la herrumbre del apio.

 

(c) félix molina, del texto e ilustración, 2016

 

Nota: Es el contema 7 de la segunda serie.

 

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