Calendario fm | al 2016

bjorkojos

Björk Guðmundsdóttir | 21 de noviembre de 1965

bjork

Para Ofelia, con quien comparto, entre tantísimo, Human Behavior

 

Roca, roca, que te amoldas adoquín, sal, fustiga con tu pedernal el mediodía, recoge entre tu gris al varado horizonte, resume en tu tristeza la del corcho que muere, la de la pluma que se desprende, la del rincón que se oxida.

Nube, nube, que te desperezas, nunca te olvides del suelo, nunca dejes de besar los ríos, de sembrar el cielo, de amanecerte. Recuerda, por encima de las sombras, las figuras del sueño, y nunca, nunca dejes de robarnos la oscura, la rumorosa melancolía.

dithd

El ojo que ves no es ojo porque tú lo veas; es ojo porque te ve, dicen que decía, proverbiando, Antonio Machado. Traigo a Björk (1965 –    ) al Calendario fm | al (que fue sembrado para 2016 muchos meses atrás) no por seguir la moda, con una “cantante pop”, de la noble academia sueca de la dinamita, que destacara días atrás lo obvio, nada menos que la poeticidad de Dylan (yo en mi fuero interno mezclo a conciencia a D. Thomas, el poeta galés, y a Bob, como pretendió desde un principio el cantante); ella está aquí, digo, por su manera de ver el mundo, de desbrozarlo en melodías y palabras casi siempre sugerentes, casi nunca decepcionantes. No me he puesto nunca a clasificar su música, quizá porque previa a cualquier clasificación está la sensación, simple, de que su fraseo y su modo de aposentarse en el mundo me resultan simpáticos, en lo más literal de la palabra.

Un poco harto de que todo lo que figure en un programa, o en un catálogo, o en una antología sea digno de la denominación arte, en la más estricta lógica del traje nuevo, nunca visto pero siempre elogiado, del emperador de Andersen, me gusta, por qué no, bautizar cada día la sorpresa de que el corazón se alegre, o trote o imagine, al menos, que es feliz con una creación. Glenn Gould, soberanamente detenido siempre en el lago de la belleza de Bach, no podía prescindir de canturrear el ritmillo parece que decididamente obtuso de Petula Clark. Cosas de este mundo que nos toca sentir.

Nota dispersa:

La cantante (o alguien a instancias suya) mantiene una página de gran elegancia visual:

http://www.bjork.com/

Me quedo con dos momentos de Björk: el primero es ese intento de ópera de Lars von Triers, tantas veces genial, pero que aquí debe mucho al tren de musicalidad que arrastra con su actuación la cantante, hasta convencernos del drama. Me refiero a Dancer in the dark (2000):

El segundo es un disco que homenajea al jazz, Gling Gló (1990), que tiene mucho de ese ritmillo imprescindible, de esa agradable sensación que nos obliga, necesariamente, por qué no, a desclasificarlo todo. Fin.

Anuncios