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Akira Kurosawa | n. 23.03.1910

Para Ofelia, con quien siempre disfruto Madadayo

 

Akira Kurosawa es ese reino cuyas provincias son el movimiento, la luz, la palabra: el  cine. Sus certezas son planos y sus incertidumbres las del ser humano, que en su tráfago de crecimiento y decadencia va untándose con la sangre, con la montaña inmensa, con un río, con el crepúsculo o con un páramo. Como los clásicos, Kurosawa sabe conjugar el ungüento de lo cotidiano con la esencia de la lírica, de la épica, del drama. Cualquier adaptación de este creador fílmico es un hallazgo: nos traduce El rey Lear de Shakespeare con la ebriedad del color de Ran (1985), donde vagamos al mismo tiempo en la violencia y el belicismo de la tragedia pero también como en el encanto de El sueño de una noche de verano. Una lluvia de haikus, sutiles y ligeros como las flechas de sus batallas, parece tamizar cada plano, cada pisada de sus personajes, gloriosos en su debilidad. Nos sofoca y a la vez nos alivia con el perspectivismo de Ryūnosuke Akutagawa y su Rashōmon (1950), el crimen poliédrico visto con los ojos de un esteta del movimiento. Nos deja definitivamente casi sin aire con su versión, austera y mágica a la vez, de El idiota (1951) de Dostoievski, otra demostración de que el imperio de Akira es el cine, gozosamente poblado por grupos de aldeas y villorrios precisos y preciosos que son esta o aquella secuencia de planos.

En medio de todo ello ronda el Kurosawa más poético aún de los Sueños (1990, que tendrán una pieza, una flor aparte a final de mes en fm|al), el elegíaco e íntimo de Los que construyen el porvenir (1946) o Madadayo (1992, el viejo profesor entregado a la borrachera del sake y del cariño de sus discípulos, quién sabe si un trasunto del director en su última película), el honrado inspector de documentales como La canción del caballo (1970).

Hay que ser acaso un poco hormiga para enlentecerse en cada momento que Kurosawa nos ofrece, alternando y dilatando las galerías terrosas y fértiles de su imaginación, sabiendo que la conjunción de todas ellas es, tiene que ser una historia. Pero casi olvidándolo.

Nota-secuencia
Entre todo lo que circula en la red de y sobre Kurosawa me quedo con este vídeo, entretejido con una selección de sus películas, excelente introducción a su universo:
Curiosamente didáctico es este otro, sobre el movimiento, una de sus bazas:
Subtitulada en francés, esta es una de las escasas películas de Kurosawa completas en la red, medio que parece cebarse con él, practicando recortes, mutilaciones y otras maldades:
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