contema sesenta y uno

No, le repito que no está equivocado, señora. El rótulo es exacto. Proclama nuestra venta, nuestra mercancía. Todo lo que estriba es aquí comerciable, según oferta y demanda. Las vitrinas no muestran más que lo que oscila, lo que pendula sobre cada cual. Tráiganos una certeza y la versaremos duda, o casi.

Trabajamos sobre lo inexacto, pero nos aproximamos siempre –o no– a lo riguroso. Así llevamos abiertos (pese a nuestra oportuna clandestinidad) cien, puede que doscientos años. Nuestros clientes ramifican por el mundo nuestro éxito, apenas convertido en un fracaso evidente. Hay quien nos compra y no lo sabe. Se sabe de quien no nos vendió y es plenamente consciente de habernos vendido.

© félix molina, 2018, del texto y la ilustración

 

 

Nota:
Se trata del contema uno de la tercera serie.