fm|al en el 15 Festival de Sevilla

 

La mujer de la montaña (Woman at War) | Benedikt Erlingsson, 2018

Que el cine cuente algo y al mismo tiempo intente aproximarnos a una lucha es empeño más que antiguo, y algunos todavía andan interpretando por qué lo primero de los Lumière (aparte de la foto en movimiento que querían mostrarnos) era la salida de los obreros de una fábrica. Lo que resulta más encantador es que encima lo haga con frescura, con hermoso desapasionamiento –en época como esta de tuits que los carga el diablo— y con aires de sonriente renovación.

La mujer de la montaña (título que esconde mucho la versión inglesa, Woman at War, y sospecho que la islandesa Kona fer í stríð) es una proclama ecologista (sentida, eh, no de tirarse el folio) ardorosamente interpretada por Halldóra Geirharðsdóttir, que saca al más parado de sus casillas y lo introduce en un mundo de apego casi telúrico por la tierra (están en la película el géiser que acuna con sus aguas cálidas al que sufre un frío mortal, la falda de la montaña donde esconderse, el lecho de musgo donde amortajar la foto del fracaso).

Benedikt Erlingsson hace nuestra una historia –la de sus personajes, pero también la de la propia Islandia— a base, curiosamente, de distanciarla, por ejemplo con la ingeniosa y divertida idea de que sean también personajes quienes interpretan la banda sonora. David Thor Jonsson la ejecuta a través de dos grupos de intérpretes, un trío magistral y nada académico que nos emociona (ojo a la versión mozartiana al piano) y tres solistas vocales ucranianas, exóticamente ataviadas.

Ese distanciamiento, en lo formal y en la ironía (genial por cierto el sarcasmo de la detención múltiple de Juan Camilo Román Estrada, el colombiano que pasaba por los fiordos), no consigue sin embargo –y esto es un mérito– apartarnos de lo real, de la cuestión palpitante, que diría Pardo Bazán, y al final (esta vez es Gil de Biedma quien habla) la verdad desagradable asoma: a este mundo nuestro, de seguir con el empecinamiento de la desproporción y el consumo como una de las Bellas Artes, le queda un cuarto de hora. Y esos quince minutos, además, se nos pueden hacer muy aguados. Quedaos con el último plano-escena de este thriller ecologista e inteligente. Y reflexionad. Reflexionemos.

 

Nota nórdica:
Esta película participa en el 15 Festival de Sevilla, dentro de la Selección EFA (European Film Awards), los premios del cine europeo, que este año se fallan en Sevilla. He aquí un tráiler:
Para quien quiera indagar sobre otra maravilla islandesa, en el Calendario fm|al publicamos hace un tiempo esto sobre una compositora e intérprete de genio de allá:
Con ojos de… Björk 
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