Una muerte | Una vida

Aquí la muerte,
las cuatro llagas que la adoban
y el velo que la oculta o la destapa.
Sube un olor a oscuras semillas de Betania,
se va mezclando con ungüento de mirra
y el vivo hedor de figuras que lloran
descuidándolo todo.
Hay una luz avara
que manosea los cuerpos
volviéndolos de mármol
y de barro,
tras los párpados
está el sueño de un niño galileo
que doma con una estaca
los dormidos afluentes
de un charco,
antes de la palabra,
de cualquier pensamiento.

 

 

© félix molina, de Museo de bellas artes (pend. pub.). La imagen reproduce parcialmente la pintura de Andrea Mantegna que inspiró el poema.
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