fm|al en el SEFF21

La vida es cine | Y así dieciocho años

A los dieciocho años yo ya me había gastado más del noventa por ciento de mis discontinuas pagas en ese oscuro paraíso que se llama cine. Hoy el que me paga con su ilusión y su entusiasmo es el Festival de Sevilla (así, sin más denominaciones), que cumple sus dieciocho siendo todavía joven, sin decaer en lo que promete y en lo que cumple, primer cómplice de sus espectadores y espectadoras. Confieso mi felicidad, ya muy adulta, cuando llega el metrocentro y en su lomo lleva estampado el cartel del Festival. Quiere decir que pronto estaré dejándome otra buena parte de mi sueldo –ahora ya más continuo, por fortuna– en esa divina oscuridad. Y lo que es mejor: acompañado. Ofelia tampoco falta a esta cita de todos los años, llevando su luz sobre todo.

Festival con cierto ropaje telúrico, salvaje, irracional, en el año en que cumple eso tan convencional de la mayoría de edad. Y son las películas con ese toque las que precisamente nos han llamado la atención. La primera será Evolution, que no encaja en esa órbita salvo por lo desconsiderado del tiempo a la hora de elegir a sus actores. La premisa son encuentros de las víctimas del Holocausto (o sus herederos) a lo largo de los años. El habitual Kornél Mundruczó, del que disfrutamos en anteriores festivales Jupiter’s Moon o, sobre todo, White God (puro imperio del animal y la música), nos aguijonea con una fábula sobre la culpa y Cronos.

Las fascinantes Islandia y Suecia (¡qué bien que el Festival siempre las traiga!) nos dejan la primera fantasía de un técnico del cine,  Valdimar Jóhannsson. Animalidad, terror y educación mezclados en Lamb, una película que, como mínimo, nos sorprenderá por su fotografía. Seguro que el tailandés Apichatpong Weerasethakul no nos va a dejar indiferentes en la Sección Oficial con Memoria (así, en español, porque la acción se desarrolla en Colombia). La selva y la sabiduría natural, imagino que con algún elemento intrigante (como siempre en este director), nos esperan a la vuelta de la esquina.

Entre otros títulos (con más animalitos: la Vaca de Andrea Arnold o Il buco de Michelangelo Frammartino), despediremos el Festival con un maratón teñido (o eso esperamos) de humor: primero, en Las Nuevas Olas, una vampírica-marxista Bloodsuckers, de Julian Radlmaier, con referentes como los Monty Python, Kaurismaki y Wes Anderson. Es difícil con eso resistirse a verla. Después, también en esta sección de lo novedoso (una de las más gratas del Festival), Feathers, de Omar El Zohairy, con un camino intransitado: el hombre que se transforma en gallo para desazón (o no) de su familia.

Hacen bien el Festival y José Luis Cienfuegos, su director, en no abandonar la senda sí transitada, en el año del COVID, de hacer accesibles algunas películas a través de FILMIN. Lo que el año pasado fue casi fundamental para el SEFF este año es una gentileza para muchas personas que no pueden acercarse a la divina sala. Y con ello, muchas veces, a una de las formas más placenteras de la vida.

Más sobre el Festival en http://festivalcinesevilla.eu

Para quien quiera husmear, retrospectivamente, otras ediciones del Festival (¡casi diez años ya en fm|al!), aquí pongo algunos hitos:

El cine en tiempos del Covid

La semilla de la felicidad

Humor blanco, negro humor

Belleza de una proclama

fm|al en el SEFF16

Se masca la tragedia

Esopo aprende el húngaro

…y ‘Holy Motors’

Marítima y mortal

Aire fresco

Camille, de la pasión al asilo

Shirley, sinestesia y discreción

Décimo, no X