Un libro | Mil gracias

Primeros ejemplares de Poe no muerto a su llegada a Deculturas.

Antes de que se acabe el año –al que le quedan horas, puede que de confinamiento, o de vacunas, o (terror) de hospitales– llegaron los primeros ejemplares de Poe no ha muerto. Y esto fue para este autor el desbordamiento de una alegría contenida pero que es el fruto de muchos de vosotros y vosotras. A ello voy.

Agradezco a Juan Re Crivello , quien germinó en su Masticadores la semilla de este Poe robado a una siesta de verano. Y no solo alimentó su raíz en esa casa de buenos escritores y buena gente, sino que tuvo su primer crecimiento, y hasta sus brotes y sus ramas. Qué buen invernadero ha sido.

Agradezco a Verkami, un padre y dos hijos que han hecho de la creatividad y la libertad creativa su modo de vida y el de mucha gente que cree que editar, publicar, emitir, inaugurar, estrenar… no tienen que ser horas y horas de reunión con gente incómoda a quienes paga el mismo dinero de siempre.

Agradezco a los mecenas, ellos y ellas, que no solo aportaron el dinero necesario para esto, sino también la ilusión, en un momento además difícil para uno, como para tantas personas en todo el mundo en estos dos últimos años. De ellos, además de a mi querida familia (mis primas y primos, mis amados padres, Francisco y Margarita, mi hermana Noe y su gran marido y hermano Rafa, mis queridas tías, Pepi y Chari, mi querida Gloria de Jesús y Estela, Humberto), quiero destacar a los compañeros y compañeras que hicieron suyo el proyecto desde el primer momento: Domingo Alberto Martínez, Pablo Luque Pinilla, Isabel Fernández, Pedro Padilla, Marc J. Mellado, José Antonio López, Jesús Martínez Polo, Guillem González, Benjamín Recacha, hasta el mismísimo emperador Calígula… y así tendría que agradecer a cuarenta personas más que no me conocen, con los que no he compartido una palabra, pero que confiaron en mí. Gente que, como Salva Gutiérrez Solís o Puri Mascarell, no dejaron de avivar las llamas de cualquier tuit, en la hoguerita que encendía cada mañana de la campaña.

Agradezco al maestro Eliacer Cansino, que me dio las herramientas para soñar con su obra (El misterio Velázquez es uno de los libros más hermosos de nuestra literatura), y no le bastó con ello, pues además se hizo mecenas de Poe no ha muerto. Y lo prologó, para mi mayor alegría.

Agradezco a Deculturas y al maestro Alias Lilo, que hizo de un puñado de páginas un libro bello, bellísimo. Él, al darle cuerpo, ha sido el verdadero escultor de lo que tendréis muy pronto ante vuestros ojos.

Agradezco, sobre todo, a mi mujer, mi Ofelia, luz de todo lo que muevo (aunque tenga que aguantar la luz que nunca se apaga en mi mesilla), el origen de todo lo que sueño y lo que vivo.

Y quiero agradecer, sobre todo en este día –la última pero la más clara–, a alguien que tiene ya el brillo de una estrella: Araceli, esa mujer que dejaba que Félix, mi abuelo, me contara al otro lado de la colcha las historias más raras, más bellas, ahora sé que las más buenas del mundo.

Nota del mecenado: Poe no ha muerto es de momento solo el deslumbramiento de unos cuantos ejemplares. En cuanto sean más, empezaremos con los amigos de Barro Libre los envíos. Luego llegarán presentaciones, más noticias, etc. No os librareis tan pronto de mí. Feliz 2022 y gracias de nuevo.

(c) Alias Lilo y félix molina