Un folletín | Unos amigos

En 2013, ciertamente algo quemado del mundo cultural —aunque no puedo quejarme de grandes negativas ni incordios—, respirando más bien por la herida de otros, con los que siempre se ha sido injusto con el desconocimiento y la ignorancia, se cruzó en mi camino un tal Matt Mullenweg. Un tipo joven, no tendrá ni treinta y seis años (y entonces tenía asquerosamente menos), que acaso muchos de los que escribís —sí, él o la de la retícula de arriba o él o la de la de abajo, si os habéis apercibido de esto en modo lector— y tantos de los que navegáis por estas aguas siquiera conocéis. Y eso que no podéis vivir ya sin WordPress, su gran creación, la nueva Maguncia de los voluntaria o involuntariamente desarrapados por el mundo editorial. O, simplemente, de los que piensan que es mejor zamparse quinientas, mil entradas divulgando lo que a uno le apetece y encuentra digno divulgar, fijando o intentado fijar lo que uno escribe, que la charanga perpetua con éste o aquel editor, que no deja de mirarle a uno la obra como un producto

Encasillado ya cómodamente en mi rincón oscuro —y el vuestro—, vine a conocer, y gracias al blog Barcelona (https://bcnexpres.wordpress.com), a Juan Re Crivello, quien lleva el timón de la Editorial Fleming, con más o menos sufrimiento y supongo que más o menos placer. Hasta ahí, incluido el disfrute de sus entradas, todo es previsible. Si no fuera por Masticadores.

¿Qué es Masticadores? Pues, llanamente, un intento de emular el aleph —sí, ese de Borges— en la escritura. Y, probablemente, si nadie lo ha advertido ya, la red más amplia de escritores/as que podamos ver desplegada en el inventito del listo de Matt.  Masticadores fue primero España, pero luego se reprodujo en América del Norte, y del Sur. Y luego fue también Amazonia, o Focus, o Eros, o Muchas Almas… Según el último recuento de Juan son ya 14 los Masticadores en todo el mundo. Y 136 las personas que escriben, con mayor o menor fortuna, para alimentar cada día este aleph revoloteante de palabras e imágenes, que es una de las salsas más sabrosas del universo Mullenweg.

Pues bien, uno de los productos (dicho ahora cariñosamente, con el canapé editorial fuera de la boca) de Masticadores es Poe no ha muerto. Primero fue un cuento que iba a desdeñar. Su trama: ¿y si Poe —de oscura muerte— en realidad no murió y fue esclavizado para seguir escribiendo un buen puñado de relatos en los folletinescos periódicos de la época? Pero luego la deriva de lo que iba leyendo en los que ya por entonces masticaban, y las posibilidades que me daba la serialidad (y la seriedad, todo hay que decirlo) de la publicación masticadora me lanzaron un interrogante más apetitoso: ¿y si armo un folletín del XIX en pleno siglo XXI?

Luego la historia (si alguien ha conseguido poder seguirla por completo, lo que viene a ser difícil) derivó en algo más que la anécdota de la esclavitud de Poe, y se adobó con el conflicto que uno vive con la escritura, que si la libertad, que si lo real y lo fingido… Para mí no deja de ser una experiencia única y gozosa, el auténtico lujo de publicar un folletín, remedando los queridos estilos de mis amigos los traductores de Poe, o de Dostoyevski, o de Verne, o de Dumas… engarzando como una Sherezade los cuentos fingidos que me dictó la fiebre del Poe más puro, que sigue siendo para mí el de Julio Cortázar. También el intento, emulando a mi querido Eliacer Cansino, de escribir una especie de novela juvenil sobre Poe y su mortal aventura.

Una imagen: de joven, de muy joven, pasaba el largo tiempo de los veranos leyendo una revista en forma de librillo que mi padre acumulaba en una cómoda vieja, arañienta, y que me deparaba horas de un entretenimiento absoluto. Se llamaba Reader’s Digest y ahí, como un escritor más de los tantos que nos servía el variadísimo menú de la revista, conocí a Jorge Luis Borges. Hoy, alejado de cómodas y arañas, pero nunca de la pasión por la lectura y la escritura, intento hacer algo parecido con los Masticadores. Y —gracias al amigo Matt— sin canapés mordisqueados ni fajitas editoriales.

 

 

Notas masticadas:

 

Por si alguien quiere indagar en los Masticadores, aquí van algunos enlaces. Reconozco que no están todos, pero una de las condiciones del aleph es que ha de ser inabarcable para ser cierto:

 

Masticadores España
Masticadores USA
Masticadores México
Masticadores Latinoamérica
Masticadores Argentina
Masticadores Italia
Masticadores Brasil
Masticadores en Lengua Inglesa
Masticadores Focus
Masticadores Muchas Almas
Masticadores Eros
Masticadores Amazonia

 

Que Juan Re Crivello y los editores y editoras me perdonen las omisiones (¡y las incluyan por aquí, de paso!): adivino un Masticadores Espacio, otro de Colombia y hasta otro más con un nombre precioso: Mastegadors, en catalán. ¡Son entonces más de 14!

 

Poe no ha muerto comenzó a publicarse en Masticadores USA, donde alcanzará su última entrega (la 47) dentro de un par de semanas. También se reedita en Masticadores México, donde sigue con la entrega número 7, por si alguien quiere animarse a seguirlo desde ahí…

 

En fm|al se reblogueó desde la primera entrega, operación que continuará en el tórrido agosto, por si algún lector o lectora del blog quiere seguirlo por este conducto.

 

Las imágenes que surten esta entrada proceden de su publicación semanal y fueron creadas expresamente para ello.

 

Ah, Matt: te perdono muchas cosas, pero que coloques el anuncio de un coche o una aspiradora después de la efusión más sentida sobre Cernuda…