El desván de fm | al

 

“Interferencias” | Telefonías, 2007

Descolgó el auricular, marcó el primer número de su listín y, con su peor voz, habló Estoy cansado. El interlocutor se declaró plural Qué hay, no te oímos bien. Él insistía Estoy cansado, no sé que voy a hacer, mientras los otros con un carcajeo nervioso insistían en las interferencias Debe de ser una llamada del extranjero, pero es él. No te oímos bien. El hombre intentó mejorar el tono de su voz Estoy cansado, me he cansado de todo esto, no puedo seguir, esto es el fin. Estoy cansado. De repente, advirtieron un probable sentido, un significado que atribuir a esas palabras, Se ha casado, por fin se ha casado, pero hombre cómo ha sido, cuándo. Es él: se ha casado. Él dejó oír su hilillo una vez más …oy …ado, mientras ellos se prodigaban en sus enhorabuenas, en sus ya era hora. Colgó, echó un vistazo en torno. La habitación estaba en calma, aún no había pasado nada. Aquello sería un secreto entre su propia persona, las últimas paredes conocidas, el auricular de modesto tono ahuesado y el peldaño por el que ahora ascendía y que muy pronto se aprestaría a patear.

 

 

(c) félix molina, del texto (Telefonías, 2007) y la imagen, prestada de un querido templo de la música.
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