Calendario fm|al 2020

Friedrich W. Murnau | diciembre, su cine

Nosferatu, 1922

Hoy voy a escribiros sobre películas nuevas, de hace unos cien años pero nuevas. Y no porque sea 28 de diciembre, sino porque os hablo de F. W. Murnau, un innovador con todas las letras. Alguien que creó desde la nada y dejó tras de sí la estela del cometa, de la ráfaga de agua, del rayo de luz. Tienen en común sus películas el iniciar un género y ya trascenderlo –de ahí su novedad primera y permanente–. El milagro de las películas y los peces se inicia (tras más de media docena de genialidades) con su ‘sinfonía del terror’, Nosferatu (1922), película que (para que parezca más moderno y actual aún) engancha a su autor en todo un embrollo judicial por los derechos de la historia con la viuda del autor de Drácula, Bram Stoker. Lo que quizá no sabían el genio y la viuda es que lo de menos era cualquier intento de trama o argumento para dar forma a esta creación: lo esencial en cada plano y cada escena no es el vampirismo o la vida más allá de la muerte, sino el modo mismo en que la sombra engendra el miedo, proyectada sobre cada fachada, sobre cada lecho de luz. Expresionista hasta decir basta, la película puede ser vista como una galería de cuadros de Munch o una sucesión de cuartetos de Alban Berg. Perfectamente.

Faust, 1926

La fiesta del expresionismo continúa con Fausto, una adaptación o –mejor– una recreación de la obra de Goethe. Anticipa, casi sin pretenderlo, cualquier procedimiento de una superproducción de hoy, pero además dota a la historia de una épica que quizá el escritor romántico ni siquiera había soñado. Es un Fausto 2.0 antes de que esta numeración existiera para definir la perfección en la modernidad. Vale decir que la casi antiguotestamentaria invocación y venta de alma a Mefistófeles, por ejemplo (allá sobre el cuarto de hora largo de metraje), tiene poco que envidiar visualmente (y en 1926) a Star Wars.

Der Letzte Mann, 1924

En medio de estos dos yacimientos cinematográficos se encuentra El último (Der Letzte Mann, 1924), una delicia humorística (aunque el humor está presente en toda la obra de Murnau, tuvo que ser un tipo bastante entretenido) que estoy por decir que fija el concepto de ‘giro de guión’ en la historia del cine. Película de exorno rancio (hoteles antiguos, mozos, uniformes, bigotes y barbas austrohúngaras…) pero de una visión modernísima en el modo de irnos contando una historia tan banal como absorbente.

Sunrise, 1927

Murnau formó parte de una importante y sufrida hégira de creadores (Fritz Lang, Ernst Lubitsch, Kurt Weill) a los que el nazismo o sus anticipos totalitarios llevaron a Estados Unidos. Pero en este país su técnica y su estilo apenas se diluyen en la narrativa cinematográfica estadounidense (pensemos en un coetáneo Griffith). Lejos de ello, y aunque con actores que ‘se mueven de otro modo’ (como la Janet Gaynor protagonista) su melodrama Amanecer (Sunrise, 1927) continúa sembrando hallazgos para que los recojan figuras posteriores de Hollywood (¿la escena del lago entre la malvada mujer de ciudad y el granjero protagonista no precede al encuentro entre la niña y el monstruo en el Frankenstein de James Whale?). El visionado de esta película es una experiencia que recomiendo a cualquiera que no haya tenido el placer. Transiciones modélicas, ritmo vertiginoso (casi de thriller), escenarios y efectos sublimes (el lago, la tempestad, oh, las tempestades de Murnau…). De esa época no puedo imaginar nada más novedoso –a no ser Poeta en Nueva York, por ejemplo–.

Tabú (1931)

Explorador gustoso de las sombras, su última película, sin embargo, indaga la luz. Tabú (1931) está creada a partir de la experimentación de un documentalista de la época, Robert J. Flaherty (pero si nos dicen que andaba por allí un tal Sebastião Salgado nos lo tragamos). Si en el vértigo de Amanecer siempre imaginé a un atento Lorca, en este Tabú siempre entreveo a un calmado y reflexivo Cernuda (admirador del Nanuk de Flaherty), extasiado sobre la moqueta roja de un cine probablemente madrileño. Exóticos y hermosos paisajes para narrar la misma historia de siempre de Murnau. Y siempre con la voz generosa, divertida, nueva… de un cine centenario.

Nota y suspiro gratuito:

Todas las películas de Murnau mencionadas en esta entrada son de dominio público y gratuito, y circulan por internet (YouTube). Lo que no cuesta (dinero) es muchas veces lo mejor.

Esta es la entrada final del Calendario del bendito año 2020. Ufff… Con el último día del año llegará el de 2021, con sorpresitas como siempre. Pero para un año tranquilo (espero). Os remito a la próxima entrada.