Le Havre, en ‘Cinemas’ | Museo de bellas artes

para Ofelia, mi luz sobre todo, de mirada tan limpia como cada fotograma de Kaurismäki

 

Ahora que el inspector
ya tiene pruebas
de que la vida consta
de la respiración intensa
en un camión, de las sesenta
pieles que comparten
un suspiro, no se sabe
si el último o –tal vez—
el primero,
ahora que los zapatos brillan
(sí, también por su ausencia)
y el café se entretiene con tortilla
de un huevo
y anisete, y la luz vaporosa
va desvelando gasas
de los días inciertos
de la gente que pisa
sin pisar, de los que habitan
esparcidos en las entrepiernas
del malecón,
de la derrota y sus pequeñas victorias,
quizá mejor y más posible sea
que la mecánica del sueño,
que el algodón de la verdad
inunde de colores la pantalla
y todo se envenene
con ese gas pastel
tan dulce y mentiroso
del montaje final.
A ver si así morimos,
de alguna vez por todas
–y aunque sirva de precedente–,
de justicia.

 

© félix molina, Museo de bellas artes (por publicar). Se trata de otro poema de los incluidos en ‘Cinemas’, la sección fílmica de este particular museo, como los que ya se dedicaron por aquí a esta trilogía.
Sobre el director finlandés, un favorito nuestro, también puede leerse en el blog aquí o aquí.