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Gustav Mahler | julio, sus sinfonías

Hice varios borradores este verano de una reseña de calendario sobre Gustav Mahler. Pero nada: solo resultaba una reseña. Y Mahler es tanto puesto en tantas cosas… Así que jugué a descomponer las sinfonías que más me acompañan y resultó esta pieza de prosa en cuatro movimientos, imitando ese ritmo de lo que vive (lento-rápido-lento-rápido) que siempre recreaba el compositor. Y salió esto.

 

I

En el bosque hay un alma donde sus criaturas son raíces de un árbol cuya copa es el sueño. Lentas, profundas, su peregrinaje es una fórmula, un ritmo que habrá de desangrarse entre las murallas del corazón. Sus frutos son silencios, sus flores y sus hojas las cadencias de la vida que marcha hacia el centro vegetal, dormido, de las cosas.

 

II

Y de repente lo incesante, la mancha que se extiende, violenta, sobre el paisaje. Ejército que avanza bajo la luna, indiferente a la belleza, para arrebatarnos los segundos, después las horas y los años. Qué arma más segura que un paso sobre otro, qué detonación más precisa que la urgencia. Nos salva el sol de algún amor, la brisa sobre todo.

 

III

Esa desolación, tan lenta, de lo que ya no está. Y solo encuentra un alma en la profundidad, en el camino en sombras de la memoria. Qué luz la del chapoteo susurrado, la de las formas que vagan en la conciencia, untadas como una grasa con el tráfago de hoy. En el recuerdo quiere empezar todo.

 

IV

Ha quedado esa voz. Ya la Tierra no existe pero una onda azul persiste sobre todo y todo permanece en la corriente, sin más sombra. Es hora de existir, sin más, sin transcurso o potencia. Aquí con cada acto tan solo se dibuja, una vez  más, el infinito.

Estad seguros: habéis llegado.

 

 

Nota sostenida:
El dibujo, ya famoso, es de Emil Orlik.
Para quien eche en falta la semblanza, no encuentro otras más páginas más recomendables que estas:
Gustav Mahler, Bruno Walter
La lectora o lector del blog puede repasar otros apuntes mahlerianos en:
El coloso
Dos haces de luz y uno de sombra…
 Un mundo que agoniza y que renace
 El arte en Venecia
Como diría el inmenso Pérez de Arteaga, seguirán, sin solución de continuidad, las entradas de calendario que este verano extraño y agobiante ha retrasado, la de Man Ray (agosto) y la que ya toca de Ángel González (septiembre). ¡Mis disculpas!